Científicos creen que fue una mutación la que dotó a los seres humanos la capacidad de pensar

authorCarlos Martin | Octubre 16, 2008

NeuronasAunque los seres humanos y los chimpancés se diferencian genéticamente en tan sólo el 1,2 por ciento, es suficiente para la gran diferencia en las capacidades lingüísticas entre las dos especies.

Un reciente estudio realizado por científicos chinos de la Chinese Academy of Sciences in Kunmingha, ha demostrado que una la neuropsina, una proteína que desempeña un papel importante en el aprendizaje y la memoria, se expresa sólo en el sistema nervioso central de los seres humanos. Según los investigadores, esta crítica diferencia se originó hace apenas 5 millones de años.

Para llegar a esta conclusión, el doctor Bing Su y su equipo analizaron el ADN de seres humanos y varias especies de simios y monos, determinando que el tipo II de neuropsina no estaba presente en los grandes simios, chimpancés y orangutanes, especies estrechamente relacionadas con los seres humanos. Estas especies divergieron de nuestros ancestros entre 5 y 14 millones de años, por lo tanto, el tipo II de neurpsina es una mutación genética exclusiva del ser humano en su evolución relativamente reciente.

Los investigadores desean ahora realizar más para analizar más a fondo la función biológica de esta neuropsina de tipo II en los seres humanos, a fin de comprender la base genética que subyace en los rasgos que nos establecen.

El estudio ha sido publicado en la revista online Human Mutation, the official journal of the Human Genome Variation Society.

Fuente: The Daily Galaxy

Generan movimiento gracias a la conexión directa de cerebro y músculos

CervicalesUn equipo de científicos de la Universidad de Washington demostró que es posible mediante una tecnología que desarrollaron, captar las señales emitidas por el cerebro y redirigirlas para mover extremidades paralizadas.

Esta tecnología es capaz de saltarse las lesiones que impiden que las señales nerviosas viajen del cerebro a los músculos, lo cual trae una renovada esperanza para las personas que sufren daños en la columna vertebral.

El sistema, bautizado como “interfase” solamente ha sido probado en monos, pero ahora la idea es desarrollar circuitos que puedan implantarse en seres humanos, sin necesidad de utilizar extremidades robóticas.

Las lesiones en la columna vertebral dañan las conexiones nerviosas entre el cerebro y las extremidades, pero no afectan los músculos de las extremidades ni la parte del cerebro que controla los movimientos, la corteza motora. En el experimento, los monos tenían las extremidades sedadas, pero recibieron las señales eléctricas eléctricas del cerebro gracias a esta tecnología y lograron tensar los músculos en los brazos paralizados, un primer paso en el camino hacia la producción de movimientos más complejos, como agarrar una taza o apretar botones.

Pese a la buena noticia, los investigadores creen que pasaran décadas antes de que este dispositivo logre estos movimientos complejos con humanos.

Fuente: BBC Ciencia

Tuberculosis de 9.000 años

TuberculosisUn grupo de científicos halló tuberculosis en huesos humanos de hace 9.000 años sumergidos en la costa de Israel, lo que evidencia que la enfermedad es al menos 3.000 años más antigua de lo que se creía anteriormente.

Estos hallazgos muestran cómo la tuberculosis evolucionó durante miles de años y brindan una mejor comprensión de las formas en que cambiaría en el futuro. “Examinar los indicadores de tuberculosis en restos humanos antiguos es muy importante porque ayuda a mejorar la comprensión de la tuberculosis prehistórica y cómo evolucionó”, dijo Mark Spigelman, del University College de Londres, que trabajó en el estudio.

La cepa hallada es idéntica a algunas de las bacterias que están rondando e infectan a las personas en la actualidad, aseguraron los investigadores.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa bacteriana que suele atacar los pulmones que afecta cada año a unos 9,2 millones de personas y causa la muerte de alrededor de 1,7 millones en todo el mundo.

“Esto, nos ayuda a mejorar nuestro entendimiento de la tuberculosis moderna y cómo podríamos desarrollar tratamientos más efectivos“, concluyó Spigelman.

Fuente: Resuters

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