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Mayo 03, 2006

Detonarán en humanos autorregeneración celular

Escrito en: Genética

La terapia con células madre ha capturado desde hace tiempo los reflectores como una forma de acercarse a la medicina regenerativa, es decir, la dedicada a reparar el cuerpo con sus propios sistemas naturales. Pero unos cuantos científicos, que trabajan en un campo relativamente oscuro, creen que hay otro método que podría tener las mismas posibilidades de éxito.

Cordón umbilicalEste otro enfoque menos conocido es prometedor, en su opinión, porque es la solución que la naturaleza misma desarrolló para reparar los miembros u órganos dañados en una amplia variedad de animales.

Muchas especies, destacadamente anfibios y ciertos peces, pueden regenerar muchas de las partes de su cuerpo. La salamandra puede regenerar sus extremidades, su cola, sus mandíbulas, la retina de sus ojos y su intestino. El pez zebra puede hacer volver a crecer su espina dorsal y parte de su corazón.

Los mamíferos, también, pueden renovar partes dañadas de su cuerpo. Todos pueden regenerar el hígado. Los ciervos regeneran sus cornamentas, algunos al ritmo de dos centímetros diarios.


En muchos de estos casos, la regeneración empieza cuando las células maduras del lugar de la herida empiezan una regresión hacia un estado inmaduro. El conjunto de células inmaduras, conocido como blastema, regenera entonces la parte faltante, probablemente accionando el programa de embriogénesis que formó por primera vez al animal.

El inicio de un blastema y la formación del embrión son obviamente programas biológicos separados, pero “los procesos deben converger en algún punto”, indicó Jeremy Brockes, uno de los principales investigadores de la regeneración en el University College de Londres.

Los seres humanos, por supuesto, no pueden generar sus extremidades como los tritones, y no forma blastemas, así que la relevancia de la regeneración para la medicina ha parecido remota desde hace tiempo. Pero la capacidad de regeneración existe en una variedad tan amplia de especies que es improbable que haya evolucionado independientemente en cada una, consideran investigadores.

Más bien, señalan, la maquinaria de la regeneración debe ser una parte básica del equipo genético animal, pero los genes por algún motivo han caído en desuso en muchas especies.

Esta noción está respaldada por el hecho de que la gente no carece totalmente de poderes regenerativos.

Hay reportes de que la punta de los dedos se puede regenerar ocasionalmente, si el corte es por arriba de la última falange. Y la gente puede reparar vigorosamente los daños al hígado. Incluso después de que se ha extirpado 75% mediante cirugía, el hígado recupera su masa original en dos o tres semanas.

Cuando lo demás falla, el hígado se puede regenerar a sí mismo a partir de las versátiles células madre, que producen células maduras de varios órganos y tejidos. Pero generalmente depende de sus propias células maduras, que al igual que las del blastema poseen un notable poder para dividirse y multiplicarse, a pesar de que solamente pueden restaurar la masa del órgano y no su estructura original.

Una razón más específica para pensar que la regeneración no es una capacidad completamente perdida proviene de los genes. Mark Keating, quien estudia la regeneración en el pez zebra, identificó recientemente un gen que es esencial para el inicio de la formación del blastema cuando se corta la aleta del pez. Ese gen, llamado fgf20, y el hsp60 -también descubierto por él-, existen en los seres humanos, lo que sugiere que la base genética para la regeneración probablemente exista todavía a pesar de que el cuerpo ya no puede recordarlo.

Keating, vicepresidente de los institutos Novartis para la Investigación Biomédica, con sede en Cambridge, Massachusetts, cree que las células madre pueden llevar a cabo varias reparaciones de órganos como el hígado y el corazón, y que la cicatrización que generalmente se ve en dichos tejidos es un mecanismo alternativo que se presenta cuando se exceden las capacidades de las células madre.

Si los genes que desatan el blastema también existen en las personas, entonces existe la posibilidad de hacerlos reaccionar con un medicamento que desencadene su funcionamiento.

La regeneración se estudia sólo en unos cuantos laboratorios. Ni siquiera estaba en la agenda de los planes de investigación del Instituto de Medicina Regenerativa de California, cuya reunión el pasado octubre estuvo dominada por biólogos especializados en células madre.

Una razón de esto es que los animales modelo utilizados por la mayoría de los biólogos, como el ascáride, la mosca de la fruta y el ratón, no tienen sistemas de regeneración.

Traducción: Mariana Toledo
Fuente: El Universal


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