¿Cuándo se domesticaron los perros?

Un nuevo estudio de enterramientos caninos indica que los perros fueron domesticados hace unos 14 000 años. Eso es una fecha mucho más reciente que la sugerida por algunos estudios genéticos.
Morro perro
El perro doméstico desciende del lobo gris, y ahora los taxonomistas consideran que es más una variedad del Canis lupus que una especie separada.

El análisis genético sugiere que la línea se separa en algún momento hace entre 15 000 y 40 000 años, y algunos investigadores han propuesto fechas tan tempranas como hace 100 000 años o más.


Pero esos científicos le han estado ladrando al árbol equivocado, según mantiene Darcy Morey, un arqueólogo de la Universidad de Kansas en Lawrence. El mejor indicador de la domesticación, dice, es cuando los humanos comenzaron a enterrar a sus perros. De modo que Morey peinó la literatura arqueológica en busca de evidencia de antiguos enterramientos perrunos por todo el mundo, identificando más de 50 lugares en todos los continentes, excepto la Antártida.

El más antiguo enterramiento canino conocido, que data de hace 14 000 años, se encuentra en Alemania, y los perros también fueron deliberadamente puestos a descansar hace unos 10 650 años en Siberia, según informa en el número de febrero del Journal of Archaeological Science. El lugar más antiguo en América del Norte data de 8 500 años atrás.

Algunas veces los perros fueron enterrados solos; algunas veces fueron sepultados con otros perros o incluso abrazados con humanos. Por ejemplo hace 2 200 años, la gente de Ashkelon, en Israel, sepultó a más de 1 000 perros en un prehistórico cementerio de mascotas, colocando a cada animal en una tumba separada y enrollando sus colas en dirección a sus patas. En Lambert Farm, Rhode Island, que fue ocupada por primera vez hace 1 150 años, los arqueólogos encontraron a un perro enterrado con varios caparazones de almejas acomodados alrededor de su cabeza.

Morey sostiene que esos hallazgos proporcionan la mejor evidencia de la más antigua domesticación canina. “Son los firmes datos de los enterramientos los que rompen el escenario basado en la genética”, escribe, agregando que la “esencia de la domesticación” es “una relación social que queda claramente en evidencia por el enterramiento de los perros muertos hecho por la gente”.

Simon Davis, un zooarqueólogo del Instituto Portugués de Arqueología en Lisboa, dice que el cree que el argumento de Morey es convincente. En cuanto a la discrepancia entre la evidencia arqueológica y la genética, especula que los estudios de ADN pueden no ser una medida de la domesticación en sí, sino de la cronología de la separación entre la antigua población de lobos y el linaje que más tarde sería domesticado.

Carles Villà, un biólogo evolutivo de la Universidad de Uppsala en Suecia, quien llevó a cabo algunos de los análisis genéticos criticados por Morey (Science, 13 de junio de 1997, p. 1687), concuerda en que “la divergencia genética no es lo mismo que la domesticación”. Por otro lado, dice Vilà, es más probable que “los perros fueran domesticados mucho antes que hace 14 000 años, pero no fueron sujetos de enterramientos ceremoniales durante la mayor parte de su rango de distribución”.

Fuente Original: ScienceNow
Traductor: Heber Rizzo Baladán
Fuente: Astroseti

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