Dos monos logran alimentarse con un brazo artificial movido con su mente

authorCarlos Martin | Mayo 29, 2008

Mono_brazo_robotSi hace algún tiempo hablábamos que los cerebros de unos monos habían movido piernas robóticas a miles de kilómetros de distancia, ahora, se ha logrado dar un paso más en la búsqueda de la prótesis perfecta. En esta ocasión, un equipo de la Universidad de Pittsburgh ha logrado que dos monos muevan un brazo biónico y se alimenten gracias a él usando tan sólo la energía del pensamiento.

El objetivo de esta experiencia es claro, desarrollar una prótesis que ayude a las personas con parálisis. “Cuanto más comprendamos el cerebro, mejor podremos tratar una variedad de trastornos, desde todo lo que tenga que ver con el Parkinson y la parálisis hasta el Alzheimer o, quizás, algunas enfermedades mentales”, explica el doctor Andrew Schwartz, profesor de Neurobiología de la citada universidad.

El experimento consta de varias fases, primeramente los monos visualizan el movimiento que posteriormente deben realizar moviendo la prótesis usando un joystick, de este modo, aprenden primero viendo el movimiento, lo que activa las células cerebrales como si realmente lo estuvieran haciendo.

La segunda fase consiste en inmovilizar los brazos de los macacos de forma que no puedan utilizarlos y medir la actividad neuronal insertando unos microelectrodos en la corteza motora de su cerebro, que es donde se genera el movimiento voluntario. Estos receptores envían información a un programa informático que posteriormente será el responsable de transmitirlas para mover la prótesis.

Para lograr esta conexión entre el cerebro y la tecnología, los expertos diseñaron un algoritmo matemático que capta la información de un centenar de neuronas implicadas en el movimiento y la traduce a un “idioma” comprensible por el brazo biónico.

Es decir, la prótesis se movió porque los monos pensaron en hacerlo, pero también gracias al dispositivo que se encargó de traducir esta idea en impulsos eléctricos.

Actualización: Ya está disponible el vídeo en el Youtube.


Fuente: El Mundo Ciencia

Descubren el fósil de un pez y su cría aún unidos por el cordón umbilical

Pez_fosil_embrionSegún publica la revista Nature, un equipo de científicos australianos ha presentado los restos fosilizados de la madre vertebrada más antigua jamás descubierta, un pez placodermo (con caparazón) con su embrión aún unido por el cordón umbilical.

El fósil, hallado en el yacimiento de Gogo, al noroeste de Australia, prueba que las especies antiguas ya tenían una avanzada biología reproductiva, comparable a la de los modernos tiburones o rayas.

“No es sólo la primera vez que se ha encontrado un embrión fósil con el cordón umbilical, sino también el ejemplo más antiguo conocido de cualquier animal pariendo a una criatura”, aseguró John Long, responsable del área científica del Museo de Victoria, en Melbourne.

Los placodermos, a menudo denominados “los dinosaurios de los mares”, dominaban los mares y lagos del mundo durante casi 70 millones de años. La mayoría de especies de peces con caparazón eran bastante pequeñas, pero algunos superaban los seis metros de longitud.

“Este descubrimiento altera nuestra comprensión de la evolución de los vertebrados”, indica Long. “Tendremos que replantearnos la evolución temprana de los vertebrados en cuanto al modo en que la reproducción ha dirigido eventos evolutivos”, concluyó.

Fuente: Reuters

Bioquímico afirma que se puede cambiar físicamente el cerebro pensando diferente

CerebroEsta noticia la tenemos que leer con cierta precaución, pues no se trata de un estudio realizado por un equipo de científicos que posteriormente se haya comprobado sino las percepciones de un bioquímico que ha recogido en un libro. De todos modos he decidido publicarla ya que corrobora ciertos estudios realizados anteriormente, pero insisto, es bueno leerla con cierta distancia.

Según este bioquímico, llamado Joe Dispenza, cualquiera puede cambiar físicamente su cerebro si empieza a pensar de forma diferente y rompe con sus emociones, liberándose así de un estado emocional que será negativo en el noventa por ciento de los casos y que fue originado por sustancias químicas liberadas en reacción a experiencias pasadas.

Es decir, repetir una mala experiencia o bien los sentimientos que nos llevan a ella, inunda el cerebro una combinación de sustancias químicas particular de ese sentimiento, y esta combinación vuelve a producirse cuando el individuo recuerda experiencia, hasta el punto de crearse una adicción a estas sustancias químicas.

Esta dependencia impulsará al sujeto a realizar conductas negativas, gobernadas por esta adicción. El cerebro es suficientemente plástico como para que a través del pensamiento cualquiera pueda potenciar la liberación de otras sustancias químicas y romper con la configuración que le define neurológicamente.

Por lo tanto, la personalidad no sería algo fijado y según Dispenza: “podemos reinventarnos porque cuando me invento una personalidad, el cuerpo cambia”. Aunque el cerebro experimenta cambios genéticos hasta los 25 años, “cada vez que aprendemos y tenemos experiencias nuevas, cientos de miles de neuronas se reorganizan”, concluyó.

Fuente: Electrónica fácil

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